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La Carpa desconocida

La Carpa de Carnaval lleva ya dos años instalándose en el Muelle Ciudad.Antonio Cabrera, que fuera gerente de la Fundación Gaditana del Carnaval durante parte del gobierno de Carlos Díaz, hoy en día no reconoce la criatura que creó allá a finales de los años 80, cuando hubo que cerrar el Gran Teatro Falla para su restauración. De allí salió el concurso de agrupaciones pero también los tradicionales bailes de Carnaval. Eran tiempos en los que había cine en el Teatro Falla y donde precisamente el Carnaval servía para arreglar todos los desperfectos del coliseo: "Nosotros entrábamos allí con las brigadas e íbamos arreglando todo lo que estaba en mal estado".

Entonces se hacían los bailes de sociedad. con dos orquestas y con gente más bien metida en la cuarentena y con conciertos, como por ejemplo Kiko Veneno.

Pero el cierre obligó a la reinvención y tras un año en el Hotel Atlántico, se creó la primera carpa en la plaza de Asdrúbal en 1989: "Me dijeron que en Cáceres había carrozas más baratas que las que salían aquí pero la verdad es que no eran muy buenas. Pero allí me llevaron a un baile en las fiestas que se celebraba en una carpa que recibía el nombre de 'El Palacio Azul', que tenía un cortinaje azul y un color ámbar". Y eso que se trajo para Cádiz.

El sistema que se utilizó fue el mismo que en el Falla, los propios trabajadores de la Fundación eran los que trabajaban en ella y la semana se repartía entre el Ayuntamiento, diversas entidades como las peñas y grupos de empresa". Reconoce que aquel año hubo menos gente al estar fuera del casco histórico y también por el frío que hacía en la carpa.




Al año siguiente se pasó a la antigua Fábrica de Tabacos, que todavía tenía el olor a cuestas. Los bailes se llevan allí porque cuentan con la ventaja de que los almacenes de carga estaban insonorizados y además se volvía a devolver al centro de la ciudad. Fueron dos años muy fructíferos hasta que, también por el inicio de las obras para convertirlo en Palacio de Congresos, pasa a Valcárcel para convertirse en el embrión e la carpa que hoy conocemos en el año 1992.

Antonio Cabrera lamenta que ahora se haya convertido en una discoteca pura y dura y afirma que el sentido que se quiere dar a la carpa se puede encarrilar en el pliego de condiciones, dejando claros los horarios e incluso el precio de las copas: "¿Hace falta que esté abierta hasta las siete o las ocho de la mañana?", se pregunta Cabrera, que ve cómo ha mutado la carpa con el paso de los años.

http://www.diariodecadiz.es/cadiz/Carpa-desconocida_0_1209779295.html