Entrada destacada

Carta del Padre de Juan Carlos Aragón a su hijo

A continuación reproducimos la carta escrita por el padre de Juan Carlos Aragón a su hijo:

Quillo: Eso no se hace con unos padres. Como siempre, tienes que hacer lo que se te ocurra, una vez más no nos has tenido en cuenta ni a nosotros, ni a tus hijos, ni a tu mujer, ni a tu comparsa, ni a tu chirigota ni a nadie. No te habías dado cuenta de que yo estaba aquí por ti y por mamá, de que ella nos necesitaba a los dos y yo estaba muy a gusto contigo y con ella.

Creo que notarías como disfrutaba de ti en estos últimos años, siempre lo hice; cuando venías a tomar un café con mamá en “El Rinconcillo y yo me reganchaba, o cuando me telefoneabas muy temprano y preguntabas si venías a recogerme para ir a La Barca o la Sierra a desayunar. Ya nos quedaba poco a mamá y a mí y podía haberme largado con la misión cumplida, pero es que diste un cambio de 180 grados y ese cambio de actitud fue el colofón de todo evento, evolución que estuve esperando toda tu vida, y que sabía que llegaría porque siempre conseguiste todo lo que te proponías. Entonces aumentó nuestro contacto y se acentuaron los sentimientos paternales más todavía ¡como disfrutaba intercambiando mensajes de los partidos del Cádiz y del Madrid¡




Bueno…ya es hora de que corte el vuelo de mi imaginación y acepte la horrible y tétrica realidad, tú nunca te hubieras ido ni con agua caliente, te impusiste vivir tu vida y la viviste a tope, te envidio esa faceta. Pero nadie es capaz de no aceptar la llamada de la “Parca”, pero he disfrutado con los gratos recuerdos que, unidos a los que también tengo de tu hermano, han sido la realidad y la razón de mi existencia. Sabes como he querido a mamá pero lo de un hijo es muy distinto, y dos hijos es más distinto todavía. Ni tú sabías lo que se formaría con tu ausencia, pero te lo ganaste a pulso con tu trabajo y fundamentalmente con tu ARTE. Dejaste un legado: Tres pedazos de nietos y una esposa que te adoraba, el resto que se lo repartan, ya algunos lo han hecho, pero eso forma parte la vida que dejaste, entre otras cosas.

Estoy confuso. Sigo caminando porque mamá me necesita y sabes como la he querido siempre y la sigo queriendo, y poseo tres nietos a los que venero, pero la situación es rara, sólo pienso en que mejore mamá y en vosotros dos y que eso de no veros más no lo acepto. Complicado. Y si eso de la otra vida fuera verdad? Tu amigo Antolín seguro que lo cree, y muchos más. A mí me convendría creerlo.