lunes, 10 de diciembre de 2018

El show de la antigua 'punta-jurado'


Si tuviese que escribir un libro de anécdotas, se quedarían en solo tres páginas. Todo lo demás no se puede contar”. Ha sido mucho lo vivido por José Mari Acosta a lo largo de la piel de toro. Como chirigotero o como artista, guionista, actor, presentador en casi todas las cadenas de televisión. Ahora lleva una vida más tranquila, pero no hace mucho que compaginaba trabajo, Carnaval y la tele. “Ahora mismo diría que no, porque he encontrado la estabilidad laboral. Llevo nueve meses en el supermercado El Jamón de la calle Sirenas. Es un trabajo que ya hice hace muchos años. He vivido tiempos de mucha paliza. Y me he perdido muchas cosas de mi casa y no quiero volver a hacerlo”, se sincera.



'El Niño de Malet', así llamado desde que entró como aprendiz en la recordada Óptica Malet de la calle Ancha, se acerca a los 50 años, pero que le quiten lo bailao. “He vivido grandes momentos actuando, que es lo que más me gusta del mundo”. El último supuso su estreno en el cine. “Ha sido una gran experiencia con la película de Fernando Colomo ‘La quema’, en la que he tenido un pequeño papel, junto a El Selu, como vigilante jurado. Me faltaba hacer cine y lo he conseguido. Ahora veo las películas de otra forma. Yo he hecho de todo, hasta zarzuela en el Teatro Maestranza de Sevilla”, explica. Por encima de todas las cosas que ha disfrutado, José Mari no se corta al decir que lo mejor ha sido “probar la fama, porque el que diga que le da coraje hacerse una foto con un fan es mentira”.



La puerta del mundo del espectáculo y de la televisión se la abrió el Carnaval. “Le debo todo”, reconoce. Enrique Martín 'Quique el Larg'o, compañero en Óptica Malet, le presentó a Erasmo Ubera y a los demás y empezó a salir con ellos en ‘Los sanmolontropos verdes’. “Desde ahí hasta ahora no he faltado un año con el grupo del Selu. Solo quedamos Selu, Paqui Sibón, Antonio Rivas ‘You’ y Antonio Marchena”, apunta. Aún no tiene el Antifaz de Oro. Y aprovecha para mandar un recado. “Si a estas alturas no me han dado el premio de Lo mejó de lo mejón por intérprete, me lo espero todo”. Ahí lo deja.

En 2019 cumplirá 30 años de Carnaval. ¿Cansancio? “Cada vez me duele más la espalda. Tanta carretera, no estoy ya para esos trotes. Salgo del trabajo odiando el Carnaval, pero cuando llego al ensayo y abren la primera cerveza me digo: ‘Este es mi sitio’. Lo mismo me pasa con los viajes”, asegura. Tres décadas en candelero, o al menos la mayoría de los años. Muchas satisfacciones personales y, por qué no decirlo, monetarias. Pero se apresura a aclarar que “la chirigota da para un respiro, pero no asegura una estabilidad. El éxito carnavalesco es efímero, aunque nosotros llevemos 30 años arriba. Pero debemos ser conscientes de que eso algún día acabará. Y para eso hay que tener las espaldas cubiertas y los pies en el suelo”. Su chirigota es de las agrupaciones pioneras en cuanto a la profesionalización. “Tuvimos que dar el paso. Todo este jaleo de las inspecciones no es nuevo. Hacienda nos hizo una en ‘Los Borrachos’ y nos hicimos Comunidad de Bienes. Ahora somos una empresa”, apunta.

"EL ÉXITO CARNAVALESCO ES EFÍMERO. AUNQUE LLEVAMOS 30 AÑOS ARRIBA, DEBEMOS SER CONSCIENTES DE QUE ESTO ALGÚN DÍA ACABARÁ"


Treinta años que cumplirá con ‘Los quemasangre’ en un Concurso en el que “prima más el dinero a recaudar que la calidad. Y las cabezas de serie, que llenan las sesiones, están maltratadas”. Tiene su particular visión sobre el COAC. “Personalmente pienso que el Concurso, hoy en día, es algo por lo que hay que pasar como trampolín para poder cantar luego todo el año. Si no, la gente se olvida. No me preocupa tanto un premio como alcanzar la final en sí, que es el escaparate. El premio dejó de importarme después del palo de ‘Los enteraos’”, afirma. Y se despide con una crítica a lo que está ocurriendo en el Falla. “Hoy, después de 30 años en esto, salgo a cantar acojonado, con muchas escopetas apuntando para buscar lo peor de la agrupación. El ambiente está muy raro. No podemos seguir tratando el Concurso como un mero negocio. Vamos a cuidarlo, que el Carnaval ha llegado ya al Liceo de Barcelona”, concluye rotundo.

DiariodeCadiz

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