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Así se construyó El perro andalú


El triunfo de la comparsa El perro andalú, que actuó el jueves 18 de enero en el Teatro Falla, basa mucha de su consistencia en la cerrada apuesta que su autor,Antonio Martínez Ares, ha querido hacer de una idea arriesgada. Describir Andalucía desde el surrealismo y los grandes escritores andaluces. Exhibir los tópicos y las tradiciones. Poner en un espejo la Andalucía que se refleja fuera para subrayar la que hay dentro. Y para que esta apuesta funcionase ha sido fundamental el diseño del vestuario, la escenografía y el maquillaje, obra de la empresa gaditana Achicarte, con Sonia Espinosa y Juan Diego Aragón; el estudio del diseñador Manuel Odriozola y el maquillaje de Sara Romero, de Camerino 56.








Achicarte ha sido la encargada de construir la espectacular escenografía.Representa una especie de feria-circo sobre cada barraca quiere simbolizar una provincia. Hay menciones al Carnaval gaditano, a la Semana Santa de Sevilla, al Rocío de Huelva y sus carabelas, la mezquita de Córdoba, los olivos de Jaén, Granada como una jaima y los leones de su Alhambra, Almería y su desierto y Málaga, desde el cubismo de Picasso, además de por algún espeto. En medio, según explica el autor, sobresale un diablo en forma de puerta y el forillo es Despeñaperros. Salir de Andalucía lleva al miedo, al desconcierto.

Momento de construcción de la escenografía de El perro andalu / Achicarte

La escenografía ocupa todo el escenario y va acompañada de un juego de luces en la presentación que ofrece una imagen espectacular desde el patio de butacas.






El tipo no hace más que reforzar esta idea propuesta por el autor, de esta Andalucía desde el surrealismo hasta sus tradiciones. Achicarte se ha encargado de hacer las coronas de los componentes, a modo de sombreros de bufón con cascabeles que tiran hacia arriba para dar esa sensación de corona. Consta de ocho brazos en relación con las ocho provincias andaluzas y cada uno tiene el color de su bandera. Esta forrada de esparto, en homenaje al hombre del campo también rematada






con cascabeles simulando joyas y adornos de cintas simulando serpentinas.




Las panderetas, obras también de Achicarte, recuerdan a panderetas de verdiales, por las cintas que le cuelgan. La parte del pellejo de la pandereta se ha imitado un labrado con tema floral. Llevan cascabeles, como los bufones y cencerros, también en relación con el campo. Aquí hay referencias a Machado y Juan Ramón Jiménez.
Los collares, que también ha hecho Achicarte son de perro, forrados con tela de cuadros rojos y amarillos. Simbolizan un yugo. Inspirado en el poema del niño yuntero de Miguel Hernández.


El vestuario es el gran homenaje a la generación del 27: la influencia de Ortega y Gasset, Lorca, Dalí, Buñuel... Lo más llamativo, sin duda, el manto que lleva cada componente. Sonia Espinosa,formada en el taller de Elena Caro, referente en el sector de los bordados de Sevilla, ha capitaneado un equipo de seis personas para elaborar cada manto. Han usado la técnica del bordado de recortes. Han utilizado telas de patworch en tonos ocres para simular el dorado y las han ido colocando sin seguir un orden para que se asemeje a las creaciones de Dalí. 
La técnica es la misma que se usa para el bordado de Semana Santa: piezas sueltas que se asemejan a elementos florales, roleos vegetales... que se unen para formar un diseño, rematados con un cordón dorado. A los más típicos bordados en oro se les ha incluido un antifaz central y cordones de colores que simulan las serpentinas. El color verde alude, claro está, a Andalucía. Todo se ha hecho en un reducido tiempo, desde que a principios de octubre Martínez Ares decidió cambiar el nombre inicialmente previsto Los ejemplares, por el de El perro andalú.
Manuel Odriozola ha sido el encargado del resto del tipo. Las texturas y tipos de tejidos son sedosos. El mantón de Manila es seda bordado con hilo de seda flecado a mano. Hay texturas de tipo ante, con los bordados de Gipur contrastados con las piedras y cristales de Swarovsky. El diseñador ha buscado en el colorido mucho contraste también del albero de la tierra, estampados de lunares, las rayas, las chemiras o los azules de los fajines. El manto quiere evocar a la Semana Santa.
La empresa Camerino 56, de Sara Romero, se ha hecho cargo del maquillaje que, al igual que parte del tipo, se deshace en la última cuarteta. La máscara está hecha con prótesis de silicona de molde plano. Todo tallado a mano. 64 prótesis lleva la comparsa. 55 metros de cordón de oro para hacer la forma de careta; los mismos cordones para bordar los mantos en semana santa. Se ha utilizado pintura metálica para los rombos. De esta manera, el maquillaje, casi en tres dimensiones, da la impresión de una máscara real sobre el rostro.
La espectacularidad del tipo y la puesta en escena es uno de los asuntos más comentados en el Carnaval de Cádiz, junto con un repertorio que, sobre todo, en el estribillo y el popurrí, reivindica Andalucía, "la madre que nos parió" como dice en el estribillo, frente a los tópicos de los que la miran desde fuera.




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