Las coincidencias en los tipos, una historia que se repite

La polémica saltaba hace un par de días cuando la comparsa de los hermanos Márquez Mateos anunciaba el nombre de su agrupación para 2018: ‘Los ángeles de la guarda’.  A las pocas horas el autor Pepe Martínez publicaba en su perfil de Facebook una contestación por entender que había copiado el nombre que tenían previsto sacar ellos mismos. ¿Casualidad o causalidad? Según el propio Martínez, tres ex componentes de su comparsa, que ahora forman parte del grupo de los Carapapas, sabían de la posible coincidencia. “Robarle el nombre a la que ha sido vuestra comparsa que poca ética y poca imaginación hay que tener” acusó el histórico guitarra. Los Carapapas, por la misma vía, emitieron un comunicado elogiando la vida y obra del músico gaditano, pero entendiendo que se había equivocado en esta ocasión, puesto que esa idea ya la tenían desde años. “Basta con preguntar a los artesanos y directores que otros año han estado con nosotros”, comentan para argumentar su coartada.

Por otro lado, cabe recordar que ya en 1991 participó un cuarteto infantil con ese mismo título ‘Los ángeles de la guarda’, por lo que si ambos grupos deciden finalmente inscribirse con ese nombre, deberán cambiar algún carácter por la coincidencia con otro ya inscrito años anteriores.

Hombres orquesta, indios y colonos
A lo largo de la historia del Carnaval no han sido pocos los casos que se han dado de agrupaciones que han coincidido en nombre, pero sobre todo en tipo. Algunas con polémicas similares a la que se ha dado en estos días, otras que se han arreglado con el diálogo y algunas que se han encontrado directamente la sorpresa en el Gran Teatro Falla.

Hasta hace unos años, el reglamento obligaba a presentar en el proceso de inscripción un boceto con el tipo de la agrupación a fin de no coincidir con otras, siendo la primera en registrarse la que se llevara el gato al agua. Esto es lo que pasó el año de 1992 con una de las coincidencias más sonadas, por ser dos grandes autores de la fiesta. Martínez Ares y Antonio Martín tuvieron los dos una idea similar disfrazándose de hombre orquesta, aunque con matices. Si bien ‘Doremifasolenado’ iban inspirados en la película de Mery Poppins, en el caso de ‘Los trotamúsicos’, la idea giraba en torno a un hombre orquesta ‘de Cadi Cadi’.

El rumor de la coincidencia se extendió y el grupo de Martínez Ares –que ya había tenido una experiencia similar- decidió que pernoctaran en la puerta de la Fundación Gaditana del Carnaval, entonces en la calle Isabel la Católica. Días posteriores mantuvieron una reunión entre los autores, según cuenta el propio Martínez Ares en su biografía ‘Entre lo divino y humano’, con el concejal de fiestas, Carlos Mariscal, como mediador del conflicto. Finalmente, ambas agrupaciones participaron con un tipo similar, aunque como se citaba anteriormente, con matices diferenciadores. Salvo el asunto de los globos, que el propio niño de Santa María reconoce que fue una ‘jugarreta’ tras ver el boceto de ‘Los trotamúsicos’.

Para añadirle más mordientes a este tema y con la guasa gaditana como principal protagonista, se presentó una chirigota bajo el título ‘Si yo me llego a oler esto no salgo de hombre orquesta’. Hasta en el estribillo hacían alusión a la casualidad entre ideas.

Ese año de 1992 fue recordado también por la coincidencia de tipos sobre la efemérides de los 500 años del descubrimiento de América. Los tipos de indios y los nombres con referencia a Colón se sucedieron. Desde San Fernando llegó Juan Rivero con ‘Los bombos de Colón’ (indias embarazadas por los colonizadores) y una chirigota participó con el nombre ‘Las carabelas de Colón’, (la calavera del descubridor). Y entre otras casualidades, el coro ‘Guanahaní’ de Julio Pardo y Antonio Rivas coincidió plenamente con la chirigota ‘Bien nos diste coba Cristoba’, del grupo del Petra.

El ‘Chacolí’ de Martínez Ares
A Martínez Ares ya le había ocurrido algo parecido antes de ‘Doremi’, pero en esa ocasión decidió dar un paso atrás. Hablamos del año 1987 cuando empezó a idear el tipo del año siguiente. La intención era salir del personaje de títere ‘Chacolí’. Sin embargo, una comparsa canterana también se había postulado con este mismo nombre, ensayando bajo la autoría de José Antonio Moreno Lobón. Tras su correspondiente conversación la juvenil no quiso cambiar, por lo que Martínez Ares optó por cambiar a ‘Entre tus brazos’.

A Julio Pardo le ocurrió esto mismo en 1998 con el coro ‘EL Bohío’ y el primer coro de la era del Cañón de Faly Pastrana con ‘Los últimos de Filipina’, por aquellos entonces compartiendo autoría con Quico Zamora. Si bien el tipo de Pardo hacía referencia al Desastre de Cuba del año 1898 de la guerra hispano-estadounidense, los de Pastrana se centraban en los supervivientes de Baler. Un matiz, que los hacía diferentes.



Carteros y perfumistas
Hay otras agrupaciones que mientras oían o veían el concurso se quedarían pasmados, tras comprobar cómo les habían ‘pisado’ el tipo. Este es el caso que le ocurrió a José Martínez, precisamente, cuando coincidía en tipo con una joven agrupación de la provincia ‘Buenas Nuevas’. Entonces, la comparsa de Quiñones  también iba de carteros bajo el título de ‘En propia mano’. Ambas agrupaciones pasaron a Semifinales.  También otra agrupación de Barbate coincidiría casi en nombre con una de Tino Tovar, ‘Los Perfumsitas’ y ‘El Perfume’. Ésta última  primer premio juvenil con un tipo de alquimista similar al de Tovar.

Más cercano en el tiempo fue la coincidencia entre el coro de Guimerá y Morera  ‘Ustedes estáis fatá’ y la comparsa de Tino Tovar ‘Lo siento picha, todo el mundo no puede ser del Cádiz’.  Ambos de marcianos que venían a Cádiz. Los dos grupos decidieron después de una conversación cordial seguir adelante con sus proyectos por las diferencias entre unos y otros.

Este mismo concurso se ha dado un caso similar, con la comparsa sevillana ‘La cuenta atrás’ y ‘Los irracionales’, ambos de primates. Con el matiz de que los sevillanos iban regresando en el tiempo y la comparsa ganadora es lo que podría ocurrir tras la involución del hombre.



Los del piso de arriba y abajo
Coincidencias previas también se han dado este año, entre las chirigota del Vera y el Selu, siendo el último el que finalmente ha decidido cambiar de idea. O en el año 2014 cuando ‘Los del piso de abajo’ de Bienvenido anunciaron su nombre y poco después lo hizo la chirigota de Sevilla ‘Los del piso de arriba’. Tras una llamada del gaditano, decidieron cambiar el nombre por ‘Estamos en casa’. Casos que se suceden con menos cordialidad como ‘Los Quintero’, chirigota que salió en 2014, pero que dos años antes Kike Remolino había anunciado como nombre de su chirigota, aunque finalmente cambiaron de tipo.

Sin duda, el caso de Pepito Martínez y los Carapapas no es más que un caso más dentro de la historia carnavalesca que, sin duda, ha tenido muchas más coincidencias, siendo las aquí nombradas una muestra de lo que significa el Carnaval y la importancia que se le da a este tipo de curiosidades.

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