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JUAN CARLOS ARAGÓN, SOBRE LA NUEVA PUNTUACIÓN DEL COAC

No es que vaya a hablar otra vez de carnaval, porque ya dije que no lo haría, y yo cuando digo algo lo cumplo. La gente que se contradice me resulta contradictoria. Pero el otro día me enteré de que los jueces del año que viene no van puntuar en preselección, sino que se van a limitar a calificar con un “apto” o “no apto” a las agrupaciones. Lo que no queda claro es si “no apto” implica algo más que “tú no vale pa esto”, “no siga ensayando que es pa ná”, “dile a Youtube que borre el vídeo de ustedes”, “la culpa es de la costurera, no pagarle”, “no vení má”, “inútiles”… Además, sería justo que le devolvieran al espectador el dinero de la entrada, proporcional al número de “no aptos” que se ha tragado en su función. 18 pavos la entrada. 6 grupos. 3 “no aptos” = Procopio te devuelve 9 pavos.




Carnaval aparte, que no es de lo que estoy hablando, a los “no aptos” dicen que les van a regalar —junto con el diploma— unos libros de autoayuda de Dierdre Boyd, de cómo superar y entender la ansiedad y la autoestima. Están muy bien para los días posteriores al trauma, pero esto aún no está aprobado por la Junta Directiva del COAC.

Lo que sí está aprobado, por lo visto, es que a los aptos los van a puntuar como en el cole, de 0 a 10, que es el esquema mental de puntuación que tenemos incardinados desde la párvula formación de nuestro organigrama psíquico calificatorio (toma ya), y no sobre 18 ó 22, que son números primos hermanos, porque se suben o se bajan según filias o fobias, como en la pasada edición. A lo mejor es que piensan recolocar de jurado a los maestros que han sido excluidos de las oposiciones.

Pero la gran putada —no sé si alguien ya la ha visto venir— es que el jurado tendrá que puntuar de 0 a 10 y por separado la letra, la música y la afinación (menos mal que la cuestión gestual de momento no cuenta). O sea, que los jueces tendrán que tridimensionarse para ser capaces de estar pendientes de manera independiente del poema, la sinfonía y el orfeón, en dos minutos; o en uno, si es cuplé; o en medio, si es estribillo; o en diez, si es popurrí. Qué capacidad, carajo (uy, perdón por la expresión pero es que estaba haciendo un cuplé).


http://cadiz.eldesmarque.com/la-torre-de-preferencia/48097-no-apto